La convivencia con animales de compañía, especialmente en comunidades colaborativas como el Cohousing Senior, se ha visto transformada tras la implantación de la nueva Ley de Bienestar Animal en España (Ley 7/2023, de 28 de marzo, de protección de los derechos y el bienestar de los animales).

Esta norma reconoce el derecho a vivir con mascotas y establece obligaciones estrictas para una tenencia responsable, centrando su atención en la dignidad y el bienestar de los animales.

En el entorno comunitario, como es el caso de las Viviendas Colaborativas para mayores o Senior Cohousing, la ley prohíbe restricciones genéricas a la tenencia de mascotas, permitiendo únicamente limitaciones vinculadas a la salubridad, tranquilidad o bienestar colectivo.

Las comunidades de residentes pueden regular el uso de espacios y horarios, promover la identificación y registro obligatorio de los animales, y sancionar conductas que afecten la convivencia, como el ruido excesivo o la falta de limpieza.

Estas normas tienen como finalidad equilibrar los derechos de los residentes y la calidad de vida común, reforzando la inclusión social y emocional de las personas usuarias, y es recomendable que se incluyan en el Reglamento de Régimen Interior que rige la convivencia de cada Cohousing.

El valor añadido de esta convivencia entre personas y mascotas en el cohousing senior va más allá de lo legal. Los estudios demuestran que la presencia de mascotas ayuda a combatir la soledad no deseada, promueve el envejecimiento activo, mejora la salud física y cognitiva, y reduce la depresión y el aislamiento social. Además, las rutinas asociadas al cuidado animal (paseos, alimentación, higiene) refuerzan el sentido de responsabilidad y utilidad y multiplican las oportunidades de interacción social entre residentes y la comunidad de ayuda mutua.

En definitiva, la Ley de Bienestar Animal ofrece un marco legal robusto para facilitar la convivencia responsable y respetuosa con los animales en cohousing para mayores y ha venido a resolver un problema recurrente de las personas que dudaban de la posibilidad de unirse a un proyecto de Senior Cohousing por el temor de no poder convivir en él con su mascota.

Con la adecuada aplicación de esta norma y la mediación entre residentes se permite convertir la presencia de mascotas en una oportunidad para activar la salud, la autoestima y los vínculos comunitarios, tanto individuales como colectivos, que hacen posible un envejecimiento más feliz y acompañado.

Desde Hábitat Colaborativo hemos apostado siempre por incorporar a los Senior Cohousing, de manera ordenada y consensuada, a los animales de compañía de sus residentes y que su tenencia no suponga una barrera a la adhesión de personas con mascotas. Valorando los pros y contras, siempre ha pesado más las ventajas que los inconvenientes y la ciencia y, ahora la legislación, parece que coinciden en esta opinión.


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